Bernardo Matías

Bernardo Matías

Las luchas sociales son siempre reveladoras de crisis incubadas que vienen arrastrando las sociedades. Crisis que, dependiendo de los lentes con que se miren, pueden presentar oportunidades de transformación o si es vista con el ojo del síndrome de la conspiración y  amenazas para el sistema puede producir estancamiento y parálisis (Cfr. Ensayo sobre la Ceguera, Josè Saramago).

Los conflictos históricos siempre son oportunidades que tienen las sociedades para verse a sí misma. El tema del aborto terapéutico y las observaciones del Poder Ejecutivo al nuevo Código Penal ponen a la sociedad dominicana frente a sus propios paradigmas y sus raíces culturales.

“La crisis consiste justamente en que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer, y en este terreno se verifican los fenómenos morbosos más diversos” (Antonio Gramsci, Pasado y Presente).

A partir de la muerte de los once niños en el hospital Robert Read Cabral nos ha tocado vivir una intensa exhibición de simplismo en el análisis de una realidad compleja, de naturaleza histórica y estructural, como es la crisis del sistema de salud de la RD. Entender que la mortalidad infantil y la crisis hospitalaria es un problema de financiamiento sin ver otras variables del sistema es una ilusión que impide la comprensión de la realidad. Este simplismo es una tendencia frecuente en los medios de comunicación, actores sociales y políticos de nuestro país, porque centran su atención en un problema único y excluyen deliberadamente todo lo que no genera opiniones mediáticas.

En los debates que se han generado alrededor de la reforma del Código de Trabajo se devela nueva vez la vocación voraz de acumulación de capital de los grupos empresariales del país. Decía un director de cine norteamericano que uno de los principales problemas del capitalismo es la “institucionalización de la codicia”. De eso se trata, mediante un proyecto de contrarreforma lo que se busca es darle formalidad, institucionalidad y legalidad a las ansias de riquezas de los grupos empresariales. 

Sábado, 15 Febrero 2014 23:32

Entre JESUS de Galilea, Mario y el Cardenal

La Iglesia como hecho histórico está marcada de contradicciones. Ella reproduce las tensiones del “mundo”. En el propio grupo de Jesús había quienes sus perspectivas originalmente era verse en un lugar privilegiado dentro del palacio. Con una motivación de claro nepotismo la madre de Juan y Santiago interviene frente a Jesús para lograr los mejores puestos del “reinado” que Él instauraría. El mensaje de Jesús es contundente: en mi Reino los que sirven y se colocan en el último lugar son los más importantes. Ésta ha sido la dinámica de la Iglesia a lo largo de toda la historia. Por un lado, los que desde la religión han hecho del poder su verdadero Dios y por el otro los que desde la periferia han optado por el servicio, la compasión, el amor, el desprendimiento total y la defensa de los pobres y la justicia.

El ser humano es el resultado de relaciones sociales y culturales y de un vínculo transformador con la naturaleza. Somos criaturas eco-sociales, definidas por un nudo de relaciones volcadas hacia dimensiones múltiples y en diferentes direcciones, muchas veces inexploradas. La inexploralidad de las relaciones nos convierte en seres totales, multidimensionales, nos movemos hacia arriba, hacia adentro, hacia abajo y hacia afuera. Somos seres de raíces. Esta característica inmanente y ontológica del ser humano se representa y resume en la estructura del cerebro.

 La homogenización cultural cada vez más es un anacronismo histórico que se hace insostenible con la globalización. El mundo de hoy está sometido a uno de los movimientos migratorios más intensos de los vividos por la humanidad. Sólo basta mirar detenidamente el flujo humano en los aeropuertos, las estaciones de trenes y autobuses. La humanidad no se detiene. En cada lugar del mundo se fundan e instalan carpas de los “beduinos modernos” que buscan en el desarrollo un oasis para sobrevivir.

Con el título de este artículo es posible que estemos leyendo los libros de historia crítica de la sociedad dominicana dentro de varias décadas. Se podría estar leyendo sobre el drama de una población que existe físicamente y tiene una clara identidad nacional, pero que jurídicamente fue desaparecida del mapa de la tierra, producto de una sentencia del Tribunal Constitucional, mediante la cual se establece que todo hijo de extranjeros con estatus de viajeros en tránsito que haya nacido en territorio nacional no tiene derecho a la ciudadanía dominicana.

Miércoles, 25 Septiembre 2013 11:44

La muerte social y FISICA de los limpiavidrios

Es posible que el subtítulo TOCANDO EL FONDO estampado de forma permanente en todos mis artículos se confunda con TOCANDO FONDO. No, la intencionalidad explícita en este subtítulo es la de trascender lo superficial e ir a las raíces y profundidades en el análisis. En nuestra sociedad los medios de comunicación, además de ser monotemáticos, son superficiales en el análisis y rehenes del poder político y económico. Esto nos desafía.

Pensar una Iglesia libre de las contradicciones del común de la humanidad es no entender su condición histórica. La Iglesia como entidad histórica ha estado marcada por profundas contradicciones. Ha albergado hombres y mujeres auténticos, así como farsantes y lobos feroces, ha tenido un San Francisco de Asís y una Madre Teresa, como también ha sido cueva de un Juan XII en el Siglo X (Papa conspirador, traicionero y que hizo del templo un lugar de prostitución y adulterio).

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