Cándido Mercedes

Cándido Mercedes

 

Sociólogo

Sobre mí

Maestría en Alta Gerencia, Especialista en Gestión del Talento Humano, Sociología  Organizacional y Desarrollo Organizacional y Gerencia Social, se desempeña como Consultor  e Instructor Gerencial. Catedrático de las Maestrías de Alta  Gerencia y Gerencia Financiera, del INTEC, Coordinador  de las  Maestrías  en Administración y Recursos Humanos, de la UCE, fue Consultor del PNUD.

Responder sin mencionar, tergiversar, manipular y desinformar, es la fuente inagotable de  aquellos que se han fraguado en la conciencia desdichada. Es la forja de sentimientos incurables, inoculados a lo largo de todo su proceso de socialización, de una niñez restringida, cargada de necesidades, que genera el camino de la victimización, merced a los resentimientos sempiternos.

Miércoles, 06 Abril 2016 19:05

Allá como aquí: La cleptocracia domina

Hay, si se quiere, una extraordinaria dosis de la cultura de la indiferencia instalada en la sociedad dominicana, a ello hay que agregar el punto de inflexión en la búsqueda de soluciones individuales a problemas colectivos, societales. La solidaridad, marca de la nobleza del dominicano, comenzó a eclipsarse a partir del 2004 y a ocupar el ranking del país donde el conservadurismo alcanzaba su máximo clímax. Somos hoy por hoy, la sociedad donde el espacio hacia la derecha ha crecido más.

No importa que nos encontremos en una sociedad caracterizada por el síndrome del desamparo institucional. Hay, en nuestro imaginario, una seducción por el poder. No concierne la banalidad que ello encierra y la decadencia que lo contiene. La parafernalia que trae consigo cubre, todavía, el manto de la magia que “trasciende” las relaciones de poder y sus intereses. Todo el oropel de ayer, que configuraba la dictadura trujillista, se recrea haciendo del poder algo cuasi místico.

En la sociedad dominicana hay una horrible recesión democrática. Se produce actualmente, una desgarrante inercia institucional que hiberna la consagración del status quo, pero que impide organizarnos para salir airosos del pantano de disfunciones sociales que hoy nos envuelven y abaten. La construcción institucional es inobservada generando una arquitectura institucional de conveniencia.

Miércoles, 09 Marzo 2016 10:18

La puerta giratoria en el Estado Dominicano

La sociedad dominicana ha estado demasiado tiempo en una anclada pausa social. Es como una especie de sumisión social que no puede existir allí donde vive una franja muy ancha de la estratificación social pobre y vulnerable. Hay, por así decirlo, una miseria social que nos abate. El corolario es una mutación profunda hacia el encierro. Una frustración individual que no encuentra eco en la indignación colectiva. La critica social, como antorcha cargada de futuro, no aparece.

Prefiero ser un pesimista inteligente, en busca de la verdad, en lozanía con el equilibrio y la prudencia y no con un optimismo destemplado, manipulador, constructor de verdades a medias y ausencias de verdades, donde las mentiras afloran en aras de un proyecto particular. Un discurso donde los apologistas pretenden en medio de su proyecto de dominación, hegemonizar “su visión de país” como la única visión y en consecuencia, la no aceptación de los argumentos contrarios. Con sus discursos reduccionistas y maniqueístas. Dicen son mezquinos aquellos que no están de acuerdo, propio de las mentes autoritarias y excluyentes.

Martes, 23 Febrero 2016 23:13

Gestionando los egos en la democracia

La Democracia es “una política del reconocimiento del otro”, nos decía Charles Taylor. La Democracia es la forma de gobierno en la cual la legitimación la hace la demos y la política se constituye en el arte de gobernar los espacios públicos que compartimos. 

En el comienzo del año 2016, para ser más específicos, en el mes de Enero, se realizaron de manera pública 7 encuestas. Cuando hablamos de encuestas estamos comunicando de “buscar o averiguar algo”. Estas 7 encuestas mayormente tratan de hurgar en el mercado político electoral. Sin embargo, Mark Penn SIN y Gallup/Hoy abordan la problemática político electoral al tiempo que auscultan la esfera socioeconómica.

Lunes, 08 Febrero 2016 16:14

¿Por qué somos tan corruptos?

La corrupción es parte consustancial de la dinámica social, por lo tanto, es cultural. No deviene, taxativamente, en un ente innato, biológico, aunque la contiene. Dado que en nuestro entramado cultural pesa más lo individual que lo colectivo, el inmediatismo más que la visión a mediano y largo plazo, y la certidumbre en la Sociedad del Conocimiento y del Riesgo más que la incertidumbre.

Nuestra sociedad amerita una nueva construcción de civilidad. Una cultura que forje en primacía la cooperación colectiva con el vínculo con las decisiones individuales. Necesitamos cultivar un nuevo modo de vida, donde las normas de convivencia social se constituyan en la interacción social de la confianza que exprese el signo laudatorio del humano, como ser social, trascendencia esencial de nuestro pasado en el largo trajinar de la evolución y de su historia.


Requerimos desconfigurar esta cultura individualista que se regodea con el poder sin importar la legitimidad y sus trampas, una cultura entrampada en la distancia del poder, que nos dibuja a veces en la genuflexión más abyecta. Necesitamos desaprender para internalizar aprendiendo la impostergabilidad de abrazar el cambio como leit motiv de la incertidumbre. La certidumbre, en la sociedad del conocimiento y del cambio, hoy, es la excepción. Estamos instalados en la perplejidad, en la duda y nada de certeza, como espacio que nos damos en la construcción de la esperanza, de la ilusión, que es la vida verdadera.

Urge desarrollar la Resiliencia, que como diría Andrew Zolli y Ann Marie Harly es la “capacidad de un sistema, una empresa o una persona para mantener su objetivo central y su integridad ante circunstancias que han cambiado dramáticamente”. Para Ben Schneider es “la forma de cultivar la capacidad de resistir situaciones extremas y salir airosos de ellas”. Incertidumbre, riesgos y volatilidad, sin embargo, compromisos y lucha por nuevas posibilidades. Es inexorable, al mismo tiempo, ahorcar esa costumbre de las resistencias a la transparencia, estrangulemos la complicidad social, el cinismo y la simulación y añoremos, augurando un nuevo espíritu cívico en el actual contexto.

Wiston Churchill acuñó como frase lapidaria algo que retumba en el concierto de nuestra sociedad“No hay peor error en el liderazgo público que promover falsas esperanzas que pronto se esfumarán”. Por ello, es inexcusable, una confianza institucional que apele a la cultura de la legalidad y de la legitimidad como eje primordial de la Gobernanza democrática. Resquebrajar esas modorras mentales que crearon los paradigmas de los Siglos XIX y XX. Modelos mentales que como mapas no nos sirven y que debemos generar ruptura y proceso. Es asumir una nueva manera de construir más y mejor Capital Social.

Es así como visualizamos la Teoría de Juegos, que no es más que el “estudio de las decisiones humanas en situaciones estratégicas”. Para los sociólogos, la Teoría de Juegos es la búsqueda de decisiones que tienen que ver con los bienes públicos, sinergizando las decisiones individuales en el marco de la cooperación. Es la necesaria colaboración entre los individuos para la provisión de bienes públicos.

En la sociedad dominicana hay una fuerte debilidad institucional que destruye y cercena todo el tejido institucional, que como clave en toda Gobernanza democrática, se convierte en un eje estratégico, en un eje transversal para todo el componente societal. Un tejido institucional endeble desdibuja la democracia a mediano y largo plazo. El Índice de Competitividad del Foro Económico Global 2015-2016, que obtuvimos un ranking de 95/140 en el Pilar Institucional, de indicadores, salimos así:

  1. Confianza del Público en los políticos 125/140;
  2. Favoritismo en las decisiones de puestos gubernamentales – 126/140;
  3. Malgasto del Fondo Público – 116/140;
  4. Comportamiento ético de las firmas – 130/140;
  5. Confianza en servicios policiales – 137/140;
  6. Crimen organizado – 112/140;
  7. Manipulación de Fondos Públicos – 134/140;
  8. Independencia del Poder Judicial – 1105/140.

Si a esa realidad fáctica de la referida medición le adicionamos la Teoría de Juegos, de los actores involucrados en la Administración de Justicia, el proceso y resultado no puede ser más pavoroso. La cúpula destinada a la gestión y administración de la Justicia, que al tiempo que actúan muy reactivamente juegan al Dilema del Prisionero, en la Teoría de Juegos. La categoría del Dilema del Prisionero en la Teoría de Juegos a su vez tiene dos dimensiones:

  • El que expone la coordinación entre las personas, que tienen intereses muy cercanos y a la vez han de compartir.
  • El de conflicto o de suma cero; cuya caracterización se centra en que las ganancias para unos actores, significa pérdidas para los demás interactuantes en el proceso.

Cabe resaltar que los resultados esperados en esta visión de interactuación, de relación, que va de lo positivo o de suma distinta de cero; hay un abanico indeterminado que se mueve entre la cooperación y/o el conflicto. Hay 5 formas de resolver un conflicto:

  1. Competencia (Ganar/Perder);
  2. Adaptación (Perder/Ganar);
  3. Evitación (Perder/Perder);
  4. Transigir (Ganar/Perder- Perder/Ganar);
  5. Cooperación (Ganar/ Ganar).

En nuestra sociedad, en la dinámica de la negociación en la Teoría de Juegos, se abrazan las dimensiones a, b, c y d, pero muy escasamente la e. Así mismo, se asume la Teoría del Prisionero, orientado ora por ignorancia ora por la concepción autoritaria del poder, se guían por el Conflicto. El Dilema del Prisionero es el juego de suma distinta de cero en el que nos pauta toda la problemática que encierra las acciones y decisiones colectivas.

Página 3 de 11