Sábado, 10 Septiembre 2016 10:55

¡Agáchate Boutique: un caos en proceso de organización!

Escrito por 

Los Mercados de Pulgas en decenas de ciudades del mundo son buenas iniciativas para impulsar el empleo, los micronegocios y la creación popular de la riqueza. Asimismo, pueden llegar a convertirse en espacios de creativas animaciones socioculturales que masifican en un territorio concreto, expresiones atractivas de las artes escénicas y visuales. Si se organizan, estos mercados favorecen el uso ordenado del suelo, eso lo observamos muy bien en Buenos Aires, Guadalajara, San Miguel de Allende, Guanajuato, Bogotá, Quito, Casablanca y Hanói, entre otras ciudades.

Sin embargo, en el primer Santiago de América no se había sido organizado nada. “Agáchate Boutique” se había convertido en un peligroso desorden urbano el cual, tal como hizo el Alcalde Abel Martínez, había que detener de forma categórica, radical y rigurosa, porque como reza el lema del nuevo Ayuntamiento de Santiago: “ES TIEMPO DE VIVIR EN ORDEN”.     

La invasión irregular del espacio público que todos los jueves o en otros días de la semana, ocupaba de forma caótica más de un 1.5 kilómetros cuadrados de ciudad, 700 mil metros lineales y 75 manzanas  de los barrios de Pueblo Nuevo, El Congo, Mejoramiento Social y el Centro histórico, era un desorden mayúsculo transformado en una trasgresión a “la moral y la cívica santiaguera”.   

Más de 100 viviendas eran afectadas, los vendedores contrataban galerías y marquesinas de Pueblo Nuevo, también se acumulaban 350 puntos de ventas, se registraban 10 vertederos de basura permanentes y decenas de calles eran obstruidas. Ese mercado de los jueves que se imponía desde los miércoles era un quinto infierno de la Divina Comedia de Dante. Un territorio urbano denominado por los santiagueros con los más populares, notorios y incisivos calificativos, entre estos: “Agáchate Boutique”, “La Pulga” o el “Mercado Haitiano”. Por eso, saludamos que el Ayuntamiento, bajo el liderazgo del Alcalde, haya intervenido; era hora de decir ¡ ya basta!

Los ciudadanos y extranjeros que hacían de vendedores y muchos de los que residen en esta zona, se habían mal beneficiado. Los vehículos que transportan las mercancías hacían “su agosto”, estacionándose a sus anchas en más de 25 calles, también los policías municipales designados por las pasadas autoridades eran personajes de los cuentos más corruptos del famoso poeta y director de cine italiano, Pier Paolo Passolini. Una verdadera escena dantesca alteraba la solemnidad de las tumbas del Cementerio 30 de Marzo, un camposanto patrimonio de la República Dominicana.   

Agáchate Boutique es una zona de emergencia territorial digna de atención en la planificación estratégica  donde las actuales autoridades municipales ya ponen en operación un verdadero convenio de gestión, para el traslado definitivo del mercado de pulgas de Pueblo Nuevo. Un acuerdo con los vendedores que utilizará la acupuntura urbana creativa para trasladar este mercado hacia un espacio neo-terciario que aproveche la diversidad, el mestizaje y la dinámica de estos micronegocios, formalizando una creativa iniciativa de apoyo a las MIPYMES con la oferta de servicios municipales de calidad. Todo obra para bien.  

Pero como estaba hasta ahora, sin control, ni regulación, no debía, ni podía continuar. Si es que apostamos a ordenar territorialmente la ciudad, eso debía detenerse. Desde el año 2012, habíamos formalmente demandado el necesario control municipal, y es ahora en 2016, que las nuevas autoridades toman el “toro por los cuernos” con medidas para resolver esta emergencia territorial, cuya solución no ha sido con block, varilla o cemento, sino con voluntad política para hacer las cosas bien y un acuerdo de trabajo con los vendedores ambulantes de esta zona de crisis.

Antes de ser trasladados a un lugar apropiado, los vendedores ambulantes y proveedores informales del entorno inmediato del mercado modelo central de pueblo nuevo y del cementerio 30 de Marzo, limitarán sus ventas, ofertas y provisiones a un perímetro concreto establecido por el Ayuntamiento del Municipio de Santiago, determinado por una extensión prudente y preventiva que no invada, ni interfiera el orden público, la libre circulación peatonal y el tránsito en las vías públicas de acceso.

Se ha estudiado que las ciudades que organizan exitosamente sus Mercados de Pulgas guardan coherencia con las normas de su plan de ordenamiento territorial y estructuran normativas que privilegian y priorizan reglamentaciones claras sobre el uso y protección de los espacios públicos.

Internacionalmente se recomienda: i) velar por uso de los espacios públicos y delimitar de areas de la ciudad que pueden ser seleccionadas para mercados de pulgas, así como para fiestas, festivales y ferias; ii) tener en cuenta las personas con limitación de movilidad personal para diseñar mecanismos de acceso; iii) coordinar políticas municipales sobre uso del espacio público con todos los sectores demandantes de su uso, no sólo con los vendedores ambulantes; iv) crear entidades de preservación, administración, gestión, mantenimiento y desarrollo de espacios públicos; yv) cuidar la higiene pública, la salubridad, el aseo y la gestión de residuos para prevenir que la masividad de uso del espacio no se convierta en un foco de riesgo para replicar agentes causales de epidemias.  En eso estamos, entre todas y todos.