Domingo, 11 Diciembre 2016 19:46

La otra Brillante Navidad

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La anterior Alcaldía del Distrito Nacional desarrolló de  modo sistemático el evento bautizado como Brillante Navidad, el cual fue desestimado por el actual alcalde (2016-2020 ), y proyecta la inversión de los recursos, RD$40 millones, en alumbrado público. No obstante, la fiesta se traslada al municipio Santo Domingo Este con un nuevo nombre:  "Vive la Navidad''.

La realización de La Brillante Navidad o Vive la Navidad podría ser parte de una estrategia objetiva, más que subjetiva, para el mejoramiento sociocultural de los habitantes y de la promoción de la cultura y de la recreación. Sin embargo, el modelo no responde a rescatar valores esenciales, ancestrales, arraigados o entronizados en la simbología educativa de la Navidad. Debería responder a construir capital social y usar el existente. Tampoco la réplica de la torre Eiffel en Santo Domingo Oeste.

¿Es un derecho ciudadano el disfrutar de ofertas culturales?. La respuesta obvia es positiva. ¿Es un deber del Gobierno Municipal invertir en educación para el mejoramiento cultural?. También es obvio. Sin embargo, invertir recursos en miles de bombillos encendidos con combustibles fósiles (cuatro millones de extensiones de luces) y en materiales que tienen su origen en la industria clásica para construir casitas es un derroche y pérdida de oportunidad para culturizar. El criterio de inversión debe cambiar. Hay que invertir recursos en bombillos encendidos con energía renovable y en la construcción de casitas con materiales reciclables. Quiere decir, invertir en educación ciudadana para la sostenibilidad del medio ambiente, rol del Gobierno Local y compromiso de la Estrategia Nacional de Desarrollo. Por otro lado, invertir recursos en artistas con proyección nacional no está mal, pero es insuficiente. La complementariedad artística es un valor. La inversión de recursos en la promoción de los talentos artísticos que se encuentran en los barrios es un gran aporte a la inclusión social y a la apertura de oportunidades de los talentos culturales de las comunidades (teatristas, músicos, bailarines,  pintores, escultores, etc.).

En otro sentido, el juego de la simbología histórica de la Navidad es alimento y oportunidad para difundir la institucionalidad municipal y el compromiso político. Brillante Navidad, Vive la Navidad o la réplica de la torre Eiffel pueden cumplir, sin abandonar el sentido histórico, un rol de re-simbolización o darle nuevo significado al significante navideño. La estrella de Belén es símbolo de esperanza, bienestar y prosperidad que se anuncia a través de las campanas de Belén. Anuncio, hoy, que puede proyectar el compromiso público con los valores de la transparencia y la ética. Las velas de la Navidad, símbolo del pesebre de Belén y de traída de Jesús al mundo son luces, hoy,  para el compromiso político con la teoría y la praxis cristiana de bienaventuranza. La Noche de Paz, villancico por excelencia, es el llamado al compromiso con la inversión en seguridad ciudadana. Por su parte, los ángeles simbolizan el amor y el humanismo y recreado en el presente para el compromiso de las autoridades en gobernar en interacción con la diversidad política, social, cultural y económica; con la democratización del valor de lo público.

Finalmente, los Reyes Magos repartieron oro, incienso y mirra. Estos profetas, no gobernantes, repartieron lo que era de ellos.