Lunes, 02 Enero 2017 15:55

Corruptela, lavado y testaferrismo en la sociedad dominicana

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En la sociedad dominicana, a partir del 2005, se diseñó, estructuró, desde la más alta instancia del poder político una cleptocracia que ha venido desarrollándose sistemáticamente y sistémicamente. El colofón ha sido un estruendoso envilecimiento ético-moral. No hay un Organismo Internacional que nos evalúe que no quedemos en los primeros lugares de manera negativa.

Foro Económico Mundial, Transparencia Internacional, Llorente y Cuencas, Politat, Freedominfo.Org, Oxfam, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, Oficina Nacional de Estadística, son solo algunas organizaciones que nos han evaluado en diferentes indicadores y variables que tienen que ver con la Transparencia, la Corrupción y la delincuencia. La expresión más alta en materia de corrupción, de opacidad, ha sido todo lo relativo a la compra de los 8 aviones Tucano y los sobornos de la ODEBRECHT que capta a tres gobiernos diferentes (Hipólito – Leonel – Danilo).

La corrupción en Dominicana ha hecho metástasis y sucede que a la luz de las investigaciones realizadas en los Estados Unidos, recibimos sobornos por 92 millones de dólares, que nos coloca en término de población y tamaño de los territorios como líder. Brasil es 20 veces la población nuestra y 175 veces el territorio de Dominicana. Argentina es 4 veces nuestra población y 57 veces el territorio. Colombia es 4.3 veces la población y 43.96 veces del territorio. ¡Esto conlleva a decir que los funcionarios e intermediarios que recibieron los sobornos son más avariciosos, ambiciosos que el resto de los delincuentes políticos de los 11 pises calificados en la recepción de ese delito!

Pero, así como ODEBRECHT diseñaría toda su estructura mafiosa, denominada DOE Doebrecht, una “estructura operacional” configurada desde la República Dominicana para exportar a través de empresas Off-Shore los capitales a los demás 11 países, empresas carpetas, pantallas, fantasmas y sociedades interpuestas o instrumentales. En otras palabras, una verdadera arquitectura institucional de ODEBRECHT, empero, fuera de ODEBRECHT organizacionalmente, solo para el soporte de la canalización de la mafia, de los delitos, de las conductas desviadas, del comportamiento no ético, a la luz del Comportamiento Social Empresarial.

Todo eso es calificado de Lavado de dinero, Lavado de Capitales, Lavado de Activos, Blanqueo de Capitales; esto es, el Dinero Negro o Subterráneo en sentido estricto que se logra de actividades ilícitas (sobornos, robo, malversación de fondo, tráfico de drogas, tráfico de armas, contrabando, etc., etc.). Esta actividad ilícita está consignada en la Convención Interamericana contra la corrupción de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción de la ONU.

La corrupción permanente y sistematizada es lo que ha dado cuerpo al aumento del Lavado y del testaferrismo en la sociedad dominicana. Frente a una sociedad en descomposición social, en una anomia social avasallante que se caracteriza por la hipocresía y la pusilanimidad, estas dos figuras se constituyen en el cauce más expedito, en el puente glorificante para la barbarie que cometen los delincuentes políticos en sus acciones y decisiones que tienen que ver con la apropiación de lo público, en toda su variedad, dimensiones y escalas.

El Lavado es la manera de encaminar lo ilícito a lo lícito. De legalizar lo ilegal. De legitimar todo aquello que es putrefacto. Pero, sucede que no todo lo legal es legítimo. Lo legal y lo legítimo al decir de Rodrigo Borja en su Enciclopedia de la Política “La legalidad es, por definición, la armonía con la ley, mientras que la legitimidad es la conformidad con los principios inspiradores del orden jurídico”. El Lavado ni es legal ni contiene “los principios éticos sociales que deben inspirar el orden jurídico”.

Lavar dinero es “blanquear los lucros obtenidos por un delito, ingresando dichos fondos en el mercado financiero legal, formal o no”. Una de la manera de blanquear los capitales en la República Dominicana es a través de financieras no reguladas por la Superintendencia de Bancos. Recientemente la distinguida periodista Loida Piña del Periódico Hoy reseñaba cómo algunas financieras acusadas de estafas y fraudes, no eran demandadas por personas que han sido y son funcionarios porque no pueden justificar el origen de sus fortunas. El mismo Periódico editorializaba el domingo 18 de diciembre “POR MÁS CONTROL Y SUPERVISION’. En uno de sus párrafos decía “Signos hay además de que las financieras inorgánicas sirven para enmascarar riquezas mal habidas. Probablemente como frutos del narcotráfico y la corrupción pública y privada. Operaciones de lavado y de sombrías actividades crediticias…”.

Muchos de esos delincuentes políticos y de Cuello Blanco se cobijan bajo la sombra de la figura del Testaferro. Trujillo lo practicó. Tenía empresas y dinero en manos de personajes de su gobierno. Cuando Balaguer, el testaferrismo se extendió oligopólicamente. Es con el PLD que el testaferrismo ha alcanzado una dimensión “democrática” espeluznante, escalofriante. Si ello es así, es el resultado de que la corrupción picó y se extendió en todo el play y los 411 han quedado como una distancia y altura sumamente pequeña, enana.

El testaferro es “la persona que presta su nombre para figurar como titular en un negocio o asunto jurídico ajeno”. Muchas veces el testaferro es una persona en la escala económica y social alta, lo cual dificulta desmantelar y desmadejar todo el entramado del testaferrismo. El testaferrismo suele ser tan opaco, tan oculto, que solo es conocido cuando estalla un conflicto entre los actores protagonistas del Lavado. O, cuando se visibiliza en el paradigma mediático un escándalo como LAS VENTA DE LOS TRES BRAZOS CON TODO Y PERSONA.

Desde el punto de vista gerencial, en cuanto al control y fiscalización del Lavado, producto de la malversación de fondos, de la corrupción pública, no ha tenido éxito. Ni siquiera el rol que le compete a la Cámara de Cuentas para evaluar y monitorear las declaraciones patrimoniales de bienes, se llevan a cabo. En el Sector Privado, la evasión de impuestos, que es muy alta: 32% entre evasión y elusión, forman parte del Dinero Negro en sentido amplio, que consiste en dinero que no ha sido declarado, sea cual sea el motivo.

La sociedad requiere asumir una verdadera lucha contra la corrupción, pues ésta se convierte en un eje transversal negativo que lacera todo el tejido social, drenando la sociedad y haciéndola más inequitativa, más desigual, impidiendo que necesidades básicas (agua, luz, salud y vivienda) del Siglo XIX y XX, estén, ahí, imperturbable en la segunda década del Siglo XXI. Démosle un golpe de timón a ese cáncer de la corrupción en toda su manifestación. Asumamos con tesón esa hermosa frase del gran líder Nelson Mandela, cuando decía “No hay pasión alguna en conformarse y hacer el mínimo esfuerzo, ni aceptar una vida que no esté a la altura de lo que cada cual es capaz de vivir”.

Cándido Mercedes

 

Sociólogo

Sobre mí

Maestría en Alta Gerencia, Especialista en Gestión del Talento Humano, Sociología  Organizacional y Desarrollo Organizacional y Gerencia Social, se desempeña como Consultor  e Instructor Gerencial. Catedrático de las Maestrías de Alta  Gerencia y Gerencia Financiera, del INTEC, Coordinador  de las  Maestrías  en Administración y Recursos Humanos, de la UCE, fue Consultor del PNUD.