Viernes, 24 Febrero 2017 09:43

Mes de la patria, inclusión o exclusión

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En este mes de febrero celebramos “el mes de la patria”, la celebración de una fecha importante en nuestra historia, la Independencia Nacional. Aunque entendemos que la celebración del mes de la patria debería ser compartida en febrero y agosto, en este último mes se produce la verdadera independencia, la Restauración.

La celebración de la Independencia en el mes de febrero facilita en los distintos espacios educativos, sociales y políticos la reflexión sobre nuestra patria y el manejo del sentimiento de “patriotismo”, con una excelente oportunidad para ver ¿desde cuál punto de partida se habla de patriotismo?

En un momento como este es fundamental reflexionar sobre la patria desde el territorio, el lugar donde convivimos un grupo importante de personas que nacimos en ella, crecimos y hemos establecido un tejido social y afectivo tomando como punto de partida que somos “dominicanos” y “dominicanas”. En este mes se promueve la dominicanidad a través del manejo de los símbolos patrios, de las celebraciones en escuelas, espacios culturales y recreativos y desde distintas manifestaciones artísticas y culturales.

A propósito de esta celebración y promoción de la dominicanidad nos preguntamos si ¿todas las personas que hemos nacido y crecido como dominicanos y dominicanas hoy podemos celebrar y festejar esa dominicanidad y ejercer los derechos que les concede?

Lamentablemente la pregunta es negativa. Hoy miles de dominicanos y dominicanas que sufrieron los efectos devastadores en sus vidas de lo que fue la Sentencia del Tribunal Constitucional (168-13) que les despojó de su nacionalidad, todavía no tienen acceso a sus documentos, muchos de ellos(as) tenían su cédula, pasaporte, licencia de conducir y no pueden renovarlo ni disponer de ellos porque le fueron despojados.

Varios casos se han resuelto con la ley 169-14 promulgada por el Poder Ejecutivo en el 2014, sin embargo todavía encontramos en muchas comunidades y barrios a un grupo significativo de población que aún no cuentan con sus documentos y la Junta Central Electoral no resuelve su caso.

El patriotismo que nos dejaron como legado nuestros héroes y heroínas ha sido siempre una práctica de difusión de valores ciudadanos y de convivencia armónica. Un patriotismo que apela a la inclusión, a una dominicanidad basada en el orgullo y la cohesión social y no en la exclusión y la violación de derechos ciudadanos.

La negación de la nacionalidad a personas que han vivido por muchas décadas como dominicanos y dominicanas (personas con hasta 80 años) tiene consecuencias en su vida y en toda la sociedad. En términos individuales tiene impacto en el sometimiento a la vulnerabilidad y exclusión del derecho a: educación, empleo, inversión económica, desarrollo humano en su totalidad. Desde lo colectivo se convierte en un grupo invisible, sin derechos en total anonimato, como si no existieran.

Este mes de febrero debe tener una meta patriótica: lograr que toda la población dominicana esté debidamente documentada y goce de los derechos que le corresponde como tal. Así podremos celebrar y festejar la dominicanidad que tanto se pregona en los medios de comunicación.