Martes, 07 Marzo 2017 09:37

¿Cuál es el futuro de Donald Trump y de los EE.UU?

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Es posible que para muchos haya una sobredosis del tema Donald Trump y quizás no les interesa hablar más de este personaje pintoresco de la política mundial. Pero es un error obviar este nuevo fenómeno social y política, el cual lo que sintetiza es la ascensión del pensamiento conservador y de movimientos ligados a la derecha estadounidense. Este fenómeno tiene las mismas raíces ideológicas del movimiento gestor de la salida de Inglaterra de la Unión Europea (Brexit). Pero también se refleja en América Latina con la elección en Argentina de Mauricio Macri (junto con su padre amigo personal de Donald Trump), el golpe jurídico-parlamentario que destituyó a la Presidente Dilma, el fortalecimiento de la derecha ecuatoriana, entre otros.

Es el resurgimiento de fuerzas que propugnan por el orden, la autoridad, de normas claras y la instauración de una sociedad cimentada en los valores tradicionales. Por tanto, Trump no es un acto aislado o individual en los Estados Unidos, es la expresión de un colectivo e imaginario social que propugna por solidificar la identidad nacional en los valores conservadores y él encarna a estas fuerzas. Es la aproximación a los valores que dieron orígenes al fascismo de Hitler y Mussolini.

No obstante, en lugar de ser fuente de unificación del “ethos americano” y de una nueva convivencia, lo que se ha configurado es una sociedad erosionada, poco cohesionada  y profundamente fragmentada. En medio de un mundo globalizado Trump promueve ideas aislacionistas y proteccionistas y a su vez desarticula las conquistas sociales de Obama  . En un planeta donde se han ido estructurando bloques económicos Trump promueve las ideas del Destino Manifiesto presentando a Estado Unidos como la nación excepcional que debe ser el referente para todo el mundo.

En ese contexto, cuáles son los posibles escenarios que esperan a los Estados Unidos y al Mundo con la era de Donald Trump?

Primer escenario. El mundo puede estar amenazado por eventuales aventuras militares, rompiéndose así los lazos de solidaridad y cooperación que se han ensanchado con la extinción de la guerra fría y el muro de Berlín.  China y Corea del Norte se presentan como blancos potenciales para cualquier intento militarista en la política de Trump. Tradicionalmente las guerras en Estados Unidos han unificado por un lado y por otro han generado movimientos ciudadanos de protestas contra el militarismo. Lo que indica que cualquier aventura militarista lo que haría es profundizar la erosión de la sociedad estadounidense.

Segundo escenario: movimientos promovidos desde las redes sociales, figuras importantes como el director de cine Michael Moore y algunos medios de comunicación influyentes han comenzado una campaña de presión para lograr que se inicie un proceso de destitución de Trump (impeachment). Esta destitución se sustenta en los lazos que tiene la administración Trump con el Kremlin. Se alude a una intervención rusa  en los resultados electorales para favorecer al presidente Trump. Ya hay propuestas en marcha de que se inicie una investigación especial para determinar estos lazos con el gobierno de Putin. Pero a la vez se alude que la actual administración de la Casa Blanca ha facilitado informaciones sensibles a los rusos. Incluso se ha llegado a sugerir la posibilidad de informaciones en mano de los rusos relacionados con la integridad ética del actual presidente de Estados Unidos y que son utilizados como chantaje.

Otro elemento que se plantea contra Trump para su destitución es el relacionado con conflictos de intereses personales o de negocios con los de carácter público o de Estado.  Se señala que Trump podría estar violando la constitución de EEUU, la cual establece que “ninguna persona que ocupe un empleo remunerado u honorífico que dependa de ellos aceptará ningún regalo, emolumento, empleo o título, sea de la clase que fuese, de cualquier monarca, príncipe o Estado extranjero, sin consentimiento del Congreso”.

En la actualidad la compañía de Trump, de la cual él sigue siendo su dueño y presidente, recibe beneficios y ganancias en más de doce países, siendo la República Dominicana uno de ellos. Se perfila la posibilidad de que en los próximos meses se presente un informe con informaciones comprometedoras relacionadas con los negocios de Trump y los posibles conflictos de intereses, lo cual pone en dudas las posibilidades de que pueda terminar su mandato. 

Según el Public Policy Polling (PPP), el 46% de la masa electoral de EEUU se encuentra a favor de la destitución de Donald Trump, mientras que el 46%, está en contra. Realmente esta sociedad está dividida. Asimismo, a nivel nacional se ha lanzado una campaña de destitución del presidente, la cual ha logrado compilar más de un millón de firmas.  A esto se agrega que en solo días dos importantes funcionarios renunciaron, siendo uno de ellos (Michael Flynn) a quien han vinculado con agentes de inteligencia rusos.

Tercer escenario: Donald Trump se presenta como un presidente con una integridad física frágil e inestable. Esta fragilidad viene dada por sus enfrentamientos con los poderes fácticos de Estados Unidos y la confrontación con algunos países árabes asociados al terrorismo islámico. El enfrentamiento con Hollywood, Wall Street, la Prensa Asociada y la propia Agencia Nacional de Seguridad, así como a intereses corporativos financieros tradicionales lo vuelve muy vulnerable en cuanto a su integridad personal se refiere. La confrontación con grupos corporativos tradicionales, la burla y el sarcasmo frente a las minorías, las divisiones y fragmentaciones sociales, el racismo como elemento de exclusión, el intento de acorralamiento a países, son todo caldo de cultivo e incentivo para el magnicidio. Los magnicidios no son extraños en los Estados Unidos. En su historia este país registra las muertes violentas de los presidentes Abraham Lincoln, James Garfield, William McKinley, John F. Kennedy y el intento de asesinato de Ronald Reagan.

Cuarto escenario: que se genere una recirculación de las élites tradicionales en los Estados Unidos y resurjan nuevos grupos económicos que den un giro a la sociedad norteamericana. Que la economía de este país tenga un relanzamiento y la coloque nueva vez como la más poderosa por encima de China y la Unión Europea. Si este escenario se da Donald Trump pasaría a la historia como una figura emblemática, capaz de desafiar todo pronóstico y convertirse en el unificador de los Estados Unidos. Esto le abriría un camino fácil para su reelección. Este es quizás el camino más remoto y poco visible en el actual momento.

Por tanto, con Donald Trump en el poder lo que se visualiza son unos Estados Unidos más fragmentados y divididos, con crisis de gobernabilidad y un debilitamiento de su liderazgo mundial. 

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