Sábado, 18 Noviembre 2017 10:10

Seguimos viendo la punta del iceberg

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La promulgación de la Ley 24-97 sobre Violencia contra las Mujeres ha sido el soporte legal para desarrollar las respuestas a este fenómeno. El abordaje estatal ha estado centrado en la atención y sanción, no así en prevención desde una mirada integral que involucre las violencias estructurales contra las mujeres y las niñas.

Veinte años después de la aprobación del marco legal la infraestructura de respuesta es considerable pues ha aumentado el número de unidades de atención a través de Fiscalías, existen varias casas de acogida a mujeres víctimas y sus hijas e hijas, referidas siempre y cuando presenten denuncia; también es considerable el incremento del personal dedicado a la atención. 

En resumen, todo el sistema está organizado para acompañar una vez el daño está cometido o es irreparable y procurar una sanción, sin embargo, solo el 2.1% de los casos denunciados es judicializado. Indicador de un colapso sistémico que urge revisar y trabajar en coordinación permanente antes que continuar con lamentaciones y manifestaciones de desesperación promovidas por quienes están llamados a garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre todas formas de violencias.

Las medidas elementales para la erradicación de las violencias integran el componente de prevención para confrontar las causas que las originan, como elemento de contexto. En nuestro país este se scaracteriza por violencias estructurales con indicadores que desafortunadamente lidererean en la región latinoamericana: altas tasas de feminización de la pobreza, embarazos en adolescentes, mortalidad materna, matrimonio infantil, criminalización del aborto en toda circunstancia, entre otros, revelandode desigualdad de género que forman un continuon de violencias contra las mujeres, vulnerándolas a recibir violencia en la relación de pareja y obstaculizando la salida de este círculo virtuoso.

El bono demográfico del 34% de la población en edad joven destaca un factor a tomar en cuenta, significando que de no ser enseñados a relacionarse en marcos de igualdad, demostando las normas sociales que promueven violencias entre ellos y ellas, constituyen potenciales usuarios y usuarias del sistema como víctimas y victimarios.

Continuar dando respuesta a las violencias contra las mujeres, en el marco de pareja y entendiendo éste a medias, es  El abordaje efectivo a las violencias contra las mujeres requiere una mirada integral a las violencias estructurales y sus consecuencias en las relaciones de pareja, implementando políticas de igualdad de manera sistemática y coordinadas acorde a la realidad contextual.

solo desde la relación de pareja y respondiendo con enfoque punitivo, al margen de las violencias estrcturales que desencadenan aquellas en el ámbito privado, sin enfocar con mirada integral las desigualdades de género encarando las violencias estructurales.

Modificado por última vez en Sábado, 18 Noviembre 2017 10:23